miércoles, 3 de mayo de 2017

El amor y la muerte

El amor como la muerte son definitivos y no hay manera de escaparles ni de aplazarlos como dijo Bauman en amor líquido. Ambos pueden ser temidos, pero es quizá la incertidumbre del amor, el giro de sus eventos el que asusta quizá aún más que la muerte, “la maravillosa fragilidad del amor” es darle todo el poder a alguien para destrozarte y esperar con todo tu ser que no sea el caso. No se sabe realmente qué es el amor hasta que se experimenta, quizá pueda ser descrito de acuerdo a lo vivido por alguien más, pero la experiencia de otras personas no puede aprenderse verdaderamente como experiencia. Milan Kundera plantea en la Insoportable levedad del ser, como la vida es boceto y obra terminada al mismo tiempo, no hay un ensayo previo ni otra función con la que se pueda comparar qué tan bien llevamos a cabo el conjunto de momentos que llamamos vida. Lo mismo ocurre con el amor y con la muerte, no hay manera de aprender a amar como no hay manera de aprender a morir, ambos intentos resultarían ser igual de inútiles, y esta es quizá la razón por la que las personas le temen tanto a estos acontecimientos.


“Cada aparición de cualquiera de las dos es única pero definitiva, irrepetible, inapelable e impostergable.”

La ideología neoliberal del mexicano

El neoliberalismo como ideología de las élites que aprovecharon las crisis para legitimar los cambios, la explotación, las malas rachas, presentándolo como algo que tenía que ocurrir en nuestro país, disfrazándolo con tecnicismos. A la par crecía la noción individualista moderna, que busca la validez de la persona proporcional a su poder de adquisición, al consumo de productos efímeros que culminan por darle al mexicano una identidad efímera, pragmática, que permite su fácil control a manos de las élites y grupos de poder que se benefician de la falta de conciencia de la población consumidora, que no se opone a nada pues en sus intereses no se encuentran las necesidades de diálogo, ni de unión de fuerzas, si no, de exclusión que desgasta cada vez más el tejido social.

Si bien el neoliberalismo es un fenómeno global, sus implicaciones en México pueden ser vistas con el mismo lente del diálogo oculto que mantienen los políticos, los empresarios, que legitiman sus decisiones ególatras con la excusa de que el país necesita de ese progreso, que cualquier otra medida que se tome, nos costaría nuestro lugar en el mercado global, y por ende es tachada de retrógrada. El neoliberalismo se apoya en la agenda individualista para mantener la atención del ser humano en asuntos efímeros, mientras que aquellos pocos en el poder, toman decisiones cuyas consecuencias son de largo plazo o permanentes, al igual que tangibles para el individuo que se mantiene ocupado consumiendo y buscando cada vez más formas de conseguir un aislamiento disfrazado de “exclusividad”.