¿Qué sucede con aquellas personas
que no fueron a la escuela? A grandes rasgos, en este sistema una persona sin
escolaridad, recibe una paga muy baja porque es considerada incompetente, pero
¿Es cierto esto? ¿Es verdad que quienes
no tienen un certificado oficial son incapaces? ¿Es cierto que no han aprendido
nada? ¿Es posible que alguien aprenda “nada” en toda su vida?
Las personas aprendemos constantemente,
cualquier experiencia nos deja aprendizajes, incluso cuando esta tiene lugar
fuera de un salón de clases. Además, cada cultura posee diversos dispositivos
de transmisión del conocimiento; el más común es por medio de la palabra, y
otro de ellos son utilizados por las escuelas; los libros y el internet. ¿Por qué entonces se considera que quienes no
tienen escolarización no tienen educación? Escolarización y educación son dos
cosas diferentes y no deben de ser confundidas.
Hay quien defiende actualmente la
idea de que la educación está monopolizada por las instancias de poder y por el
saber científico occidental. Las instancias de poder defienden que solamente el
saber científico y occidental es válido, se descalifica el sentido común y el
saber popular. El conocimiento está colonizado y sujeto a intereses económicos.
La propuesta de las culturas
indígenas en México y de las figuras académicas que hablan sobre educación
popular, nos invitan a hacernos estas preguntas; ¿Por qué solamente es válido
el saber autorizado por la academia? ¿Acaso los saberes ancestrales, antiguos,
culturales y cotidianos no son saberes? ¿En qué momento y por qué razones se ha
llegado a concluir que si no se posee un título universitario el pensamiento de
alguien no tiene futuro ni validez?
También se nos invita a abrir
nuestro pensamiento, a abandonar el esquema e la verdad única y absoluta, a
tomar en cuenta “el conocimiento otro” y las “epistemologías del sur”, como
llama Boaventura de Souza Santos a estos conocimientos no académicos pero no
por eso menos valiosos. Y al mismo tiempo, se nos invita a tomar en cuenta los
saberes de la vida cotidiana, a que la ciencia y el conocimiento informal dialoguen
y compartan protagonismos, a que nos demos cuenta de que la educación no está
solamente en las escuelas, sino en la vida.
Por: Mariana Arpio
Desafortunadamente tenemos muy entrañado ese paradigma de educación-escuela y concuerdo con la provocación que haces, considero que es necesario comenzar a desaprender el mismo y emplear otros modelos educativos, que no reproduzcan la desigualdad como los hacen los actuales, etiquetando y marcando las clases sociales... Muy interesante!
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